
Las estrías son cicatrices que se forman cuando las fibras elásticas y de colágeno de la piel se rompen, generalmente por un estiramiento brusco. Se producen por el adelgazamiento de la dermis y la epidermis, y aunque pueden picar o arder, en la mayoría de los casos no provocan síntomas más allá de la molestia estética.
Las estrías son roturas en las fibras de colágeno y elastina de la piel. Las recientes (rosadas o púrpura) responden mejor al tratamiento que las antiguas (blancas). No existe una cura total, pero la prevención mediante hidratación, alimentación y ejercicio es muy eficaz. Consulta siempre con un profesional sanitario antes de iniciar cualquier tratamiento.
Tipos de estrías
Existen dos tipos principales de estrías, y distinguirlos es fundamental para elegir el tratamiento más adecuado:
- Estrías recientes (striae rubrae): de color rosa, rojo o púrpura. Presentan un componente inflamatorio activo, pueden picar ligeramente y tienen mejor pronóstico de tratamiento porque las fibras aún conservan cierta capacidad de regeneración.
- Estrías antiguas (striae albae): de color blanquecino o nacarado. Se han producido por una atrofia profunda de las fibras de colágeno y la inflamación ha cesado. Son más difíciles de tratar.
En personas de piel oscura o negra, las estrías pueden aparecer con un tono más oscuro que el de la piel circundante, lo que a veces dificulta su clasificación visual.
Causas de las estrías

Las estrías se forman cuando la piel se estira más allá de su capacidad elástica. Este estiramiento puede deberse a un embarazo, aumento rápido de peso, colocación de implantes mamarios o al uso de anabólicos y factores hormonales como el estrógeno y las hormonas de la corteza suprarrenal.
El uso prolongado de tratamientos con corticosteroides también provoca estrías de distensión, ya que estos fármacos debilitan la estructura de la dermis. Los factores genéticos desempeñan un papel relevante: si tus padres tienen estrías, es más probable que tú también las desarrolles.
Factores de riesgo
En las mujeres es más habitual encontrar estrías en flancos, muslos, glúteos, abdomen y senos. Aparecen con frecuencia cuando una mujer entra en la pubertad, crece rápidamente o aumenta de peso en un período corto.
Durante el embarazo, las estrías suelen aparecer en el abdomen y los senos. También es común su aparición tras la colocación de implantes mamarios, por la distensión abrupta de los tejidos.
En los hombres, las zonas más afectadas son hombros, brazos y espalda. El entrenamiento de fuerza intenso, el uso de esteroides anabólicos y el aumento de peso brusco son las causas más frecuentes.
Factores que contribuyen a la aparición de estrías

- Cambios bruscos de peso: perder o ganar peso de forma rápida estira la piel más allá de su capacidad de adaptación.
- Desequilibrios hormonales: el aumento de estrógeno y progesterona puede debilitar las fibras de colágeno y elastina, haciéndolas más propensas a romperse.
- Genética: la elasticidad y la resistencia de la piel dependen en gran medida de las características hereditarias.
- Embarazo: sin un control adecuado del peso y la hidratación, las estrías pueden aparecer con facilidad.
- Uso prolongado de corticosteroides: tanto tópicos como sistémicos, debilitan la dermis y favorecen la aparición de estrías.
- Adolescencia: los estirones de crecimiento rápido durante la pubertad son una causa frecuente, especialmente en muslos y espalda.
La aparición abrupta de estrías grandes sin una causa evidente (no estás embarazada, no has ganado peso) puede ser un síntoma de enfermedades endocrinológicas como el síndrome de Cushing. Si las estrías aparecen de forma repentina, en zonas poco habituales o acompañadas de otros síntomas (fatiga, debilidad muscular, cambios en la presión arterial), consulta con tu médico lo antes posible.
Nueve maneras de prevenir estrías sin tratamiento
Ejercicios, masajes y dieta protegen la piel de este tipo de lesión. Las estrías no avisan y, una vez formadas, son difíciles de eliminar por completo. Existen tratamientos que mejoran su apariencia, pero lo ideal es apostar por la prevención: hábitos saludables, cuidado de la piel y evitar cambios bruscos de peso.
Ejercicios físicos

La práctica regular de ejercicio físico y el mantenimiento de un peso estable previenen el estiramiento excesivo de la piel. La actividad física mantiene la piel firme y tonificada, pero conviene tener cuidado con los entrenamientos muy intensos que provoquen un aumento rápido de la masa muscular, ya que también pueden causar estrías por hipertrofia.
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Cremas hidratantes
La piel bien hidratada es más resistente al estiramiento. Las cremas con base de aceite de semilla de uva, nueces de macadamia, almendras y aceite de rosa mosqueta son especialmente adecuadas. Dos aplicaciones al día, por la mañana y antes de acostarte, son suficientes.
Las zonas más propensas a las estrías (detrás de las rodillas, caderas, abdomen y laterales) merecen atención especial. Durante el embarazo, la aplicación de cremas hidratantes puede hacerse hasta tres veces al día, pero consulta con tu ginecólogo antes de elegir el producto.
Masaje localizado

Masajear las zonas propensas mientras aplicas la crema hidratante mejora la circulación local y favorece la absorción de los principios activos. Lo ideal es aplicar las cremas y realizar los masajes después del baño, cuando los poros están abiertos y la absorción es óptima.
Hidratación interna
Beber agua suficiente mantiene la piel hidratada desde dentro. La piel es uno de los primeros órganos que acusa la deshidratación porque está constantemente expuesta a agresiones externas como el sol y el viento.
Lo fundamental es beber agua siempre que tengas sed. No es necesario forzar la ingesta, pero mantener una hidratación regular (al menos 1,5 litros diarios en condiciones normales) contribuye a conservar la elasticidad cutánea.
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Vitamina C

La vitamina C participa activamente en la producción de colágeno, una de las principales proteínas de sostén de la piel. Su consumo regular tiene un efecto antiinflamatorio y fotoprotector.
Las mejores fuentes de vitamina C son los cítricos, la cereza acerola, el kiwi, la piña y la guayaba. Consulta nuestro ranking de alimentos con más vitamina C para incluirlos en tu dieta.
Zinc
El zinc desempeña un papel esencial en la cicatrización y el mantenimiento de la salud cutánea. Presente en pescados, mariscos, nuez de Brasil y germen de trigo, este mineral tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que protegen frente a infecciones cutáneas e irritaciones.
Vitamina B5
Este nutriente promueve la renovación celular, dejando la piel firme y saludable. La carne, los huevos y la leche son las principales fuentes de esta vitamina del grupo B. Brócoli, batata, aguacate y lentejas son opciones excelentes para dietas vegetarianas.
Vitamina E

La vitamina E contribuye a la formación de colágeno y elastina, conservando la elasticidad de la piel y protegiendo su estructura frente al daño oxidativo. Las avellanas, las almendras, el germen de trigo y los aceites vegetales son buenas fuentes de vitamina E.
Silicio
La avena, el maíz, el arroz, las algas y los mariscos son fuentes de silicio. Este mineral regenera las fibras de colágeno y elastina, evitando la pérdida de elasticidad cutánea. Además, protege el colágeno existente frente a los radicales libres, contribuyendo a la prevención de estrías.
Tratamientos para las estrías
La eficacia del tratamiento depende de la fase en la que se encuentren las estrías, su localización y su grosor. No existe una cura completa, pero sí es posible mejorar significativamente su apariencia. La edad, la genética y la producción individual de colágeno también influyen en los resultados.
Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados. El dermatólogo es el profesional más adecuado para evaluar tu caso y prescribir el tratamiento más indicado. Estos son los procedimientos más utilizados:
Ácido retinoico

Se puede usar en casa mediante cremas con prescripción médica. El ácido retinoico estimula la producción de colágeno en la zona afectada y es más eficaz en estrías recientes. Es importante mantener la piel hidratada durante el tratamiento y evitar la exposición solar sin protección, ya que este ácido puede aumentar la fotosensibilidad cutánea. Está contraindicado durante el embarazo y la lactancia.
Si tienes estrías, no te pierdas nuestro artículo sobre el ácido retinoico: pros y contras para las estrías y el envejecimiento de la piel.
Microdermoabrasión
Estimula la reorganización del tejido de la estría y facilita la penetración de otras sustancias como el ácido retinoico. Debe realizarse con precaución para evitar el sangrado. Para más información, consulta nuestro artículo sobre la microdermoabrasión.
Láser infrarrojo
La penetración de la luz infrarroja eleva la temperatura en la dermis, lo que provoca la degradación del colágeno antiguo, la contracción de la dermis y la estimulación de nuevo colágeno, mejorando así el aspecto de las estrías.
Láser ablativo y fraccionado
Es una opción eficaz porque genera un daño térmico controlado y requiere pocas sesiones. Resulta especialmente útil para estrías de distensión grandes. La principal desventaja es la molestia durante el procedimiento y el tiempo de recuperación.
Láser no ablativo
No daña la epidermis, por lo que se puede realizar en cualquier tipo de piel y época del año. Requiere un mayor número de sesiones, pero el tiempo de recuperación es mínimo.
Subcisión
Procedimiento quirúrgico en el que, mediante una aguja especial, se libera el tejido fibroso bajo la estría. Se genera un hematoma controlado que estimula la producción de nuevo colágeno. En algunos casos, las áreas atróficas se rellenan con ácido hialurónico.
Radiofrecuencia y carboxiterapia
La radiofrecuencia aplica calor controlado en las capas profundas de la piel, estimulando la producción de colágeno y mejorando la textura de las estrías. La carboxiterapia consiste en inyectar dióxido de carbono bajo la piel para mejorar la circulación y favorecer la regeneración del tejido. Ambos tratamientos requieren varias sesiones y suelen combinarse con otras técnicas para obtener mejores resultados.
- Comenzar el tratamiento lo antes posible (las estrías recientes responden mucho mejor)
- Mantener la piel hidratada durante todo el proceso
- Seguir una alimentación rica en vitaminas C y E
- Ser constante: la mayoría de tratamientos requieren varias sesiones
- Combinar tratamientos según la recomendación del dermatólogo
- Proteger la zona del sol durante y después del tratamiento
Productos antiestrías recomendados
Recuerda que la constancia en la hidratación y en un estilo de vida saludable es más importante que cualquier crema. Estos son algunos de los productos antiestrías más valorados:
- Trofolastin anti estrias 250 ml
- Suavinex – 3159888 – Crema Antiestrías Suavinex 400 ml
- Dexeus Crema Antiestrías – 200 ml
- 2 x MUSTELA 9 MESES ANTIESTRIAS 250ML CREMA
- Babaria – Corporal reafirmante antiestrias – 400 ml
- Re – Gen oil tratamiento antiestrias 75ml
- Eficaz tratamiento anti-estrías con rosa mosqueta, tonifica y reafirma la piel, reducción de estrias, ultra hidratante, aceite puro, tratamiento eficaz, repara cicatrices y estrías, 140ml,
- Isdin – Crema Antiestrías Velastisa 250 ml
- Nivea – Aceite Q10 Plus seco anti-estrías – para todo tipo de piel – 200 ml
- VELASTISA ANTIESTRIAS PACK POSTPARTO
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Este artículo tiene fines informativos. Consulta siempre con un profesional sanitario antes de iniciar cualquier tratamiento para las estrías.
