
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica que puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque con mayor frecuencia se localiza en el íleon (la parte final del intestino delgado) y el colon. Cuando se presenta en niños, tiene características propias que la diferencian de la forma adulta y que requieren un abordaje específico.
La enfermedad de Crohn en niños es una inflamación crónica del tracto digestivo que puede afectar el crecimiento y desarrollo. No tiene cura, pero los tratamientos actuales permiten controlar los síntomas y lograr períodos de remisión prolongados. El diagnóstico precoz y el seguimiento por un gastroenterólogo pediátrico son fundamentales.
Qué es la enfermedad de Crohn en la infancia
La enfermedad de Crohn pertenece al grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales. Se caracteriza por una inflamación que puede afectar a todas las capas de la pared intestinal (inflamación transmural), a diferencia de la colitis ulcerosa, que solo afecta a la capa más superficial.
En la infancia, la enfermedad de Crohn presenta particularidades importantes: afecta con más frecuencia al intestino delgado y al colon de forma simultánea, tiende a ser más extensa que en adultos, y puede comprometer el crecimiento y la pubertad si no se controla adecuadamente.
Causas de la enfermedad de Crohn
La causa exacta de la enfermedad de Crohn sigue siendo objeto de investigación. Se considera una enfermedad multifactorial en la que intervienen:
- Factores genéticos: los niños con familiares directos (padres o hermanos) que padecen Crohn tienen mayor riesgo. Se han identificado genes asociados, como el NOD2/CARD15.
- Sistema inmunitario: se produce una respuesta inmunológica anormal en la que el propio sistema inmunitario ataca el tejido intestinal sano.
- Factores ambientales: la dieta, la microbiota intestinal y factores como el tabaquismo pasivo pueden influir en el desarrollo de la enfermedad.
- Microbiota intestinal: un desequilibrio en las bacterias del intestino (disbiosis) parece desempeñar un papel relevante.
La enfermedad puede aparecer a cualquier edad, pero con mayor frecuencia se diagnostica entre los 15 y los 35 años. Afecta por igual a ambos sexos.
Síntomas en niños
Los síntomas pueden variar considerablemente de un niño a otro. La enfermedad cursa con períodos de actividad (brotes) y períodos de remisión en los que el niño puede no presentar ningún síntoma.
- Dolor abdominal recurrente, especialmente en la zona inferior derecha
- Diarrea crónica (más de 4 semanas), con o sin sangre
- Sangrado rectal
- Pérdida de peso involuntaria
- Retraso en el crecimiento o estancamiento de la talla
- Retraso en la pubertad
- Fiebre persistente sin causa aparente
- Fatiga intensa
- Dolor articular
- Fisuras anales recurrentes
Es importante destacar que en algunos niños el primer signo puede ser un retraso en el crecimiento o un estancamiento ponderal, incluso antes de que aparezcan síntomas digestivos claros.
Diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad de Crohn en niños requiere una combinación de pruebas:
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es lograr la remisión (ausencia de síntomas y curación de la mucosa intestinal), prevenir complicaciones y permitir un crecimiento y desarrollo normales. No existe cura definitiva, pero los tratamientos actuales son eficaces para controlar la enfermedad.
Tratamiento nutricional
La nutrición enteral exclusiva (NEE) es el tratamiento de primera línea en niños con Crohn activo que afecta al intestino delgado. Consiste en alimentarse exclusivamente con una fórmula nutricional líquida durante 6-8 semanas. Ha demostrado tasas de remisión comparables a los corticoides, sin sus efectos secundarios, y favorece el crecimiento.
Tratamiento farmacológico
- Aminosalicilatos (5-ASA): como la mesalazina, útiles en formas leves con afectación colónica.
- Corticoides: para brotes moderados-graves. Se usan el menor tiempo posible por sus efectos secundarios (afectan el crecimiento óseo).
- Inmunomoduladores: como azatioprina o metotrexato, para mantener la remisión a largo plazo.
- Terapias biológicas: anticuerpos anti-TNF (infliximab, adalimumab) para casos moderados-graves o que no responden a otros tratamientos.
Cirugía
Se reserva para complicaciones que no responden al tratamiento médico: obstrucción intestinal, perforación, abscesos, fístulas o hemorragias que no ceden. La resección intestinal (extirpar la parte enferma) puede aliviar los síntomas, aunque la enfermedad puede reaparecer en otra zona del intestino.
Complicaciones

- Retraso del crecimiento y la pubertad: la inflamación crónica y la malabsorción pueden comprometer la talla final.
- Déficits nutricionales: anemia, déficit de vitamina D, de calcio y de otras vitaminas y minerales.
- Fístulas: conexiones anormales entre el intestino y otros órganos o la piel.
- Estenosis: estrechamiento del intestino que puede causar obstrucción.
- Abscesos: acumulaciones de pus, frecuentemente en la zona perianal.
- Impacto psicológico: ansiedad, depresión y problemas de autoestima asociados a la enfermedad crónica y sus limitaciones.
Alimentación y vida diaria
No existe una dieta universal para la enfermedad de Crohn. Sin embargo, durante los brotes suele recomendarse evitar alimentos con mucha fibra insoluble, lácteos (si hay intolerancia), alimentos muy grasos y ultraprocesados. Los alimentos con propiedades antiinflamatorias pueden ser beneficiosos.
Es fundamental mantener un buen estado nutricional. Un dietista-nutricionista especializado puede diseñar un plan alimentario que cubra las necesidades del niño sin agravar los síntomas.
Los niños con enfermedad de Crohn pueden llevar una vida activa y participar en actividades deportivas y escolares con normalidad durante los períodos de remisión. El apoyo psicológico y la educación sobre la enfermedad, tanto del niño como de su entorno familiar y escolar, son esenciales para una buena calidad de vida.
Pronóstico
La enfermedad de Crohn es crónica y evoluciona con brotes y remisiones a lo largo de la vida. Los avances en el tratamiento han mejorado significativamente el pronóstico: la mayoría de los niños diagnosticados hoy pueden alcanzar una talla normal y llevar una vida plena con el seguimiento adecuado.
El seguimiento regular por un gastroenterólogo pediátrico es imprescindible para ajustar el tratamiento, vigilar el crecimiento y detectar complicaciones de forma precoz.
Consulta siempre con un profesional sanitario ante cualquier sospecha. Si deseas profundizar, puedes leer nuestro artículo sobre la enfermedad de Crohn en adultos o sobre la enfermedad inflamatoria intestinal en general.
