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Cómo ayudar correctamente con los deberes del cole

Escrito por rev

Llega el inicio del cole y con él los deberes. En algunas casas, los deberes se han convertido en una tensión y una tarea agotadora, tanto para los padres como para los niños, pero ¿tiene que ser así?

Los deberes son una responsabilidad de los niños y como todas las responsabilidades se van adquiriendo poco a poco, de manera progresiva. A través de los deberes, los niños no solo adquieren conocimientos, sino que también aprenden el valor del esfuerzo, la autonomía y que sus acciones tienen consecuencias, es decir, que tienen poder para cambiar el mundo. Además, los niños, de manera intrínseca ¡tienen curiosidad por aprender!

¿Qué hago para que los deberes no se conviertan en un horror?

Crear una rutina equilibrada

Los deberes han de formar parte del día a día, pero para ello ha de haber un equilibrio entre las horas del cole, las actividades extra escolares, los deberes y el tiempo de juego libre. Si los niños llegan muy cansados de las actividades extra escolares, será muy difícil que se pongan a hacer deberes. Muchas veces merece la pena disminuir las famosas actividades extracurriculares y aumentar el tiempo donde puedan jugar de manera espontánea y libre.

Contar con un ambiente relajado

Para potenciar que los deberes se conviertan en una rutina, los niños necesitan estudiar en el mismo sitio con unas condiciones adecuadas desde pequeñitos (aunque a veces sea más fácil para nosotros que estudien en el salón o en la cocina porque sólo va a tardar diez minutos y así le vemos). Lo ideal es que estudien en su habitación con una mesa ordenada y luz natural.

Ayudarles en la organización de materias y tiempos

Es de gran ayuda contar con un corcho donde esté su horario escolar y un calendario. El horario escolar nos ayudará a planificar los deberes y la mochila del día siguiente. El calendario le ayudará a ir organizando el estudio de los exámenes o la preparación y entrega de los trabajos; así como un material escolar adecuado.

Podemos empezar viendo con él qué tareas tiene y ayudarle a organizarse. Teniendo en cuenta que los niños alcanzan su máximo rendimiento a los 30 minutos aproximadamente, podemos empezar por tareas de dificultad media para luego pasar a una difícil, dejando las más fáciles para el final. Si la tarea es fácil o difícil lo determina el niño, ya que él es el que sabe lo que le cuesta más o menos trabajo. La concentración y el rendimiento empiezan a descender a la hora y media, aproximadamente, momento en el cual, es necesario un descanso de 10-15 minutos (nunca más de 30 minutos porque perderán la concentración). Lo más importante que los deberes no pueden ser eternos, tienen que tener un principio y un final. Es igual de importante que no tengan, al menos durante ese rato, acceso a las redes sociales ni a dispositivos móviles, que captan demasiado su atención.

Dejarle equivocarse y valorar el esfuerzo

Al colegio se va a aprender y para aprender es necesario cometer errores, equivocarse. Por ello, no podemos hacerle los deberes a nuestros hijos o corregirlos continuamente para que vayan con el resultado correcto. Hay que animarles a que pregunten en el colegio aquello que no han entendido y sobre todo, valorar el proceso, el esfuerzo. No valen los premios materiales para reforzar su motivación o que mejoren las notas. Vale darse cuenta del esfuerzo que han hecho, de las ganas que han puesto en un determinado trabajo, independientemente de cuál sea el resultado.

Tener una actitud colaboradora con el colegio

Si pensamos que nuestro hijo tiene muchos deberes o que necesita un apoyo diferente, podemos y debemos ir al colegio a hablar con ellos, pero delante del niño no nos sumaremos a su queja. Le acompañaremos en su emoción, entendiendo que es un “rollo” tener tantos deberes y le ayudaremos a aceptar que por el momento es así.

Por otro lado, podemos hablar con ellos e interesarnos sobre qué están estudiando, para buscar información juntos en Internet sobre algo específico que les interese, buscar películas relacionadas o exposiciones interactivas, potenciando su curiosidad previa.

Importancia de las emociones

Para que los niños puedan aprender necesitan estar tranquilos, un niño estresado, triste o ansioso no puede aprender, neuro-biológicamente es imposible. Si vemos que a nuestro hijo le cuestan mucho los deberes, que tarda mucho en organizarse, que está siempre cansado, mal humorado o frustrado, habla con él, seguro que hay algo detrás de ese “no quiero hacer los deberes” y si es necesario, pide ayuda, consulta con un profesional.

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Recuerda siempre que cada niño es un mundo con una manera propia y personal de hacer las cosas, estas son recomendaciones generales, pero solo tú como madre y como padre, sabes cuáles son imprescindibles en tu hogar y cuál es la mejor manera de implantarlas.

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