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Piel atópica en bebés: síntomas, causas y tratamiento

piel atopica bebeLa piel atópica es una pesadilla para cualquier persona, y más para un bebé. Por desgracia, esta afección de la piel es muy común en niños pequeños, afectando alrededor de 1 de cada 5 niños menores de 2 años de edad.

Aunque no es grave, sus síntomas suelen ser muy molestos e incómodos, pero con un cuidado especial y un tratamiento regular de las áreas afectadas, se pueden reducir los síntomas y ayudar a que el bebé se sienta más cómodo.

Si tu hijo o algún pariente cercano tiene piel atópica, es necesario que sepas a qué te vas a enfrentar, conociendo sus síntomas, causas y tratamiento. Sigue leyendo para empaparte de todo lo relacionado con la piel atópica del bebé, y mejorar la calidad de vida de tu hijo, y la de tu familia en general.

¿Qué es la piel atópica del bebé?

Es una condición muy común de la piel que hace que se vuelva frágil, seca, con comezón (picor), áspera y enrojecida.

Se utiliza el término “piel atópica” para describir dos afecciones de la piel que suelen aparecer a partir de los 2 a 4 meses de edad:

  • Dermatitis atópica: Una condición crónica generalmente hereditaria que es más común entre los bebés con antecedentes familiares de alergias, eccema y asma.
  • Dermatitis de contacto: Erupción cutánea cuando la piel entra en contacto con una sustancia irritante; una vez que se elimina el irritante, la erupción suele desaparecer.

Se desconoce la causa exacta que lo produce, pero puede aparecer en varios miembros de la familia. Algunos niños con eccema también tienen otras condiciones alérgicas, que pueden incluir fiebre del heno y asma.

Generalmente, mejora a medida que los niños crecen, pero también se puede extender hasta la edad adulta. Para saber un poco más a lo que nos enfrentamos, vamos a descubrir sus síntomas.

Síntomas y zonas donde se manifiesta

La piel atópica infantil generalmente se manifiesta con parches de piel seca, escamosa, con picor y enrojecida en zonas muy visibles, incluyendo las mejillas del bebé, detrás de las orejas y en el cuero cabelludo.

Si no se da el tratamiento adecuado, normalmente se extiende hacia el cuerpo, hasta las manos, los pliegues del codo, detrás de las rodillas, y a veces hasta el área del pañal.

El aspecto puede variar de un bebé a otro, pero en general, la piel escamosa está irritada, y suelen aparecer pequeños granitos que están llenos de pus y supuran.

Cuando la piel de un niño se seca y se vuelve frágil debido al eccema, se irrita fácilmente y libera sustancias químicas que causan comezón.

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El ciclo de picor-rascado

Desafortunadamente, cuanto más se rasquen, es más probable que perpetúe o incluso empeore la picazón, el enrojecimiento y la hinchazón. Esto se conoce como el ciclo de “picor-rascado” y puede ser muy doloroso.

La afección en los adultos no suele tener el mismo aspecto que en bebés, por lo que es importante identificar los síntomas y los desencadenantes para proteger la piel. Ya hemos visto los síntomas, y ahora analizaremos los desencadenantes.

Qué lo causa (desencadenantes)

Los desencadenantes más comunes de la dermatitis atópica y de contacto incluyen:

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  • Humedad (de la leche, saliva o sudor).
  • Piel seca.
  • Calor o habitaciones muy calientes.
  • Alérgenos, que incluyen los ácaros del polvo, la caspa de mascotas, el polen, y el moho.
  • Tejidos abrasivos, como la lana o los tejidos sintéticos.
  • Humo de cigarrillo y cualquier humo en general.
  • Detergentes, jabones, champús, desinfectantes, colorantes y fragancias, en definitiva, irritantes.
  • Infecciones virales o bacterianas.
  • Alergias alimentarias, provocada más comúnmente por la leche, los huevos, las nueces, las semillas o el trigo.
  • Estrés.

Hay que tener en cuenta que no todos estos factores desencadenan la dermatitis del niños, pues pueden variar de uno a otro.

Tratamiento y prevención de los síntomas

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Pero vamos a lo que nos interesa: cómo tratar esta afección.

Una vez que se presenta el brote, hay que tratarlo lo más pronto posible para que no pase a mayores. Si el bebé se rasca o frota la piel, agravará aún más los síntomas, haciendo que el área sea más vulnerable a otros irritantes y a la sequedad.

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Y aunque no esté en periodo de brote, también se puede hacer mucho para prevenir o retrasar su aparición todo lo posible.

Estos son algunas acciones que puedes llevar a cabo tanto para tratar como prevenir la piel atópica del bebé:

El baño diario y la hidratación son la clave para tratar esta afección, pero deben hacerse de la forma correcta y con los elementos adecuados. Debes utilizar siempre un jabón hipoalergénico, suave y sin fragancia, evita las esponjas y los paños para lavarlo, y hazlo siempre con agua tibia.

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Después de un baño de no más de 15 minutos, aclara completamente, seca suavemente a tu bebé (sin frotar su piel), y ponle una crema especial para pieles atópicas mientras su piel aún esté húmeda.

Hidrata su piel por lo menos dos veces al día. Los humectantes atrapan el agua en la piel, lo que la hace más flexible y menos propensa a agrietarse. Es importante hidratarlo regularmente, incluso cuando el bebé no tiene un brote, porque la piel seca es una causa de brotes.

Una rutina de cuidado de la piel con un tratamiento eficaz y probado, puede fortalecer la barrera de hidratación de la piel y ayudar a prevenir la recurrencia de la piel seca, irritada e incómoda.

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Y si cambias de producto, pruébalo primero en un área pequeña de la piel para asegurarte de que lo tolera bien. El protector solar que le pongas también debe ser específico para pieles sensibles y atópicas.

Para evitar que tu hijo se rasque la erupción, puede ser útil cortarle las uñas o ponerle guantes o calcetines de algodón mientras duerme.

Asegúrate de que la habitación donde está el bebé esté fresca y con una humedad media, pues tanto la sequedad como la humedad excesiva puede desencadenar un brote. Esto significa vestir al bebé con ropa ligera y mantas finas, utilizar un humidificador o deshumidificador (según el caso), y disponer de un climatizador para regular la temperatura.

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Lava toda la ropa que va a estar en contacto con el bebé con un detergente indicado para pieles sensibles (sin colorantes ni fragancias), lava toda la ropa nueva antes de ponérsela por primera vez, y elimina todas las etiquetas para que no rocen su piel.

Los alérgenos típicos, como los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas, el polen y el moho pueden causar picazón e inflamación en la piel. Haz de tu casa una zona libre de alérgenos aspirando y limpiando con frecuencia, manteniendo al mínimo los juguetes blandos (que atrapan el polvo) y lavándolos con frecuencia, y aseando a las mascotas con regularidad.

Aunque el estrés no causa dermatitis, los síntomas pueden empeorar como resultado de la tensión, la ira o la frustración. Si tu hijo está teniendo problemas en la guardería, puedes notar más brotes de lo normal. El estrés también puede causar que se rasque más, lo que perpetúa el ciclo de rascado y picazón. Evita en todo lo posible que tu bebé se estrese.

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Muchos niños con piel atópica también tienen una alergia a un alimento en particular. Esto no significa que la alergia alimentaria cause el problema, pero eliminar algunos alimentos de su dieta puede conducir a un mejor control y a un niño más feliz.

En los casos en los que la afección se agrava, como en los brotes, quizás sea necesario recurrir a un tratamiento pediátrico, como una crema de hidrocortisona y posiblemente antihistamínicos para reducir la picazón.

Piel atópica y lactancia materna

¿Un beneficio más de la lactancia materna que tal vez no hayas escuchado? Puede ser el mejor medicamento para la piel atópica en bebés. Existen pruebas de que los recién nacidos a los que se le da el pecho tienen menos probabilidades de desarrollar dermatitis que los bebés alimentados con leche.

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Además, gracias a las propiedades antimicrobianas de la leche materna, también puede ayudar con el eccema. Es gratis, así que vale la pena intentarlo: Simplemente frota unas gotas en el sarpullido regularmente durante unos días cuando estés amamantando, y observa si hay una reducción en los síntomas delatores.

Cuándo es necesario ir al pediatra

Si sospechas de que los signos que muestra tu bebé pueden ser piel atópica, consúltalo con tu pediatra. Si la afección persiste o si la erupción en la piel es de color púrpura, con costra, o con ampollas, no dudes en ir al médico.

Habla con el pediatra sobre el uso de una crema o pomada especial para ayudar a controlar la erupción, o de baños de lejía para aliviar los síntomas. Tu hijo también puede necesitar antibióticos si se desarrolla una infección secundaria.

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Puede parecer desalentador, pero la buena noticia es que la piel atópica desaparece en muchos bebés cuando cumplen 4 años, y muchos más lo superarán antes de la edad adulta.

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