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12 errores que estás cometiendo al lavarte la cara

errores lavado caraSabes que lavarte la cara es un paso necesario en tu régimen de cuidado de la piel. Y con el número de veces que lo has hecho durante tu vida, el proceso probablemente se ha convertido en algo natural.

Pero resulta que lavarse la cara no es tan fácil como piensas. De hecho, lo más probable es que estés cometiendo algunos errores que pueden ser los causantes de una larga lista de problemas de la piel, incluyendo sequedad, irritación, exceso de grasa y brotes de acné.

Desde usar el limpiador facial equivocado, hasta saltarte el lavado de cara nocturno, sigue leyendo para averiguar cuáles son algunos de los errores más comunes que se comenten en la limpieza facial, y qué debes hacer en su lugar para corregirlos.

Elegir el producto equivocado

Esto quizás parezca obvio, pero vale la pena repetirlo: debes usar un limpiador que esté formulado para tu tipo de piel.

La buena noticia es que existen muchos tipos diferentes de limpiadores, con diferentes texturas e ingredientes, así que seguro que hay uno para ti.

El limpiador correcto debe eliminar por completo la suciedad, el maquillaje y las impurezas de la piel, pero no debe despojarla de sus aceites naturales ni de todas sus cosas buenas.

Busca uno que haga bien su trabajo, es decir, que no sea ni demasiado suave -que tengas que lavarte dos veces o frotar enérgicamente para eliminar la suciedad-, ni demasiado agresivo -que deje la piel enrojecida o irritada después de secarte-.

Hazle un favor a tu cara y evita ingredientes irritantes como fragancias, colorantes y conservantes sintéticos como los parabenos.

El Sodium Lauryl sulfate (Lauril sulfato de sodio y sus derivados) es otro que hay que evitar -se utiliza normalmente como surfactante para eliminar los residuos, pero también es un irritante y alérgeno conocido-. Siempre lee la lista de los ingredientes antes de comprar un producto.

¿Necesita un nuevo limpiador? Aquí están algunos de nuestros favoritos. Y sino siempre puedes recurrir a las mejores aguas micelares para hacer o completar el trabajo.

Aplicarlo de forma incorrecta

Sí, hay una manera correcta y otra incorrecta de aplicar un limpiador en el rostro. Es importante ser amable con la piel. Por lo tanto, masajea el limpiador suavemente sobre la piel, no la frotes agresivamente, luego aclárala y continúa con el resto de tu rutina de cuidado de la piel.

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No lavarte las manos

Este es bastante asqueroso si lo piensas, ¡así que presta atención! Antes de limpiarte la cara, debes lavarte las manos para asegurarte de que estén completamente limpias antes de posarlas en la piel.

Tocas muchas cosas durante el día, desde las manijas de las puertas, hasta tu smartphone, y tus manos acumulan bacterias de las diversas superficies con las que entra en contacto; por lo tanto, necesita un buen lavado antes de que se acerquen a la cara.

Lavar la piel demasiadas veces

En la mayoría de los casos, lavarse la cara una o dos veces al día es lo ideal, pero hacerlo más veces puede irritar la piel, lo que sorprendentemente puede llevar a una sobreproducción de grasa.

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Si no has utilizado maquillaje durante el día, ni protector solar, ni has sudado mucho, omite el limpiador por la noche e intenta eliminar cualquier impureza con agua micelar, o simplemente aclararla con agua tibia.

Darle a tu piel un respiro de cosméticos es saludable de vez en cuando.

Usar la temperatura del agua equivocada

Eso de que el agua caliente ayuda a abrir los poros y el agua fría los cierra es un completo mito. Lo cierto es que los poros ni se abren ni se cierran.

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Y aunque el agua caliente puede generar una sensación placentera y agradable sobre la piel, puede eliminar los aceites protectores naturales de la piel y dejarla seca o con una sobreproducción de sebo.

¡Es hora de bajar la temperatura! Siempre que te laves la cara utiliza agua tibia. El agua tibia es la mejor opción para limpiar con suavidad y eficacia.

No aclarar suficientemente bien

Escatimar en el aclarado dificulta que toda la suciedad e impurezas disueltas con el limpiador se eliminen de la piel, algo que puede obstruir los poros y resecar la piel. Aclara tu piel con abundante agua, incluso cuando no tengas tiempo.

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La zona de la mandíbula, la línea del cabello y las aletas de la nariz son las áreas que más se descuidan durante el aclarado, así que préstales más atención de la debida.

Frotarte con la toalla

¡No te frotes! Puede ser válido para eliminar el exceso de humedad de tu piel, pero al frotarte con la toalla estiras la piel y pones en riesgo la elastina. En su lugar, utiliza tissues de papel y pósalos sobre la piel.

No agarres la toalla de mano que tengas más cerca y que ha sido usada por otras personas. Esa toalla tiene bacterias, y se propagarán por toda tu cara limpia y bonita si te la pones encima.

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Exfoliar en exceso

La exfoliación es un procedimiento beneficioso para eliminar las células muertas de la superficie de la piel, pero la moderación es clave.

La piel de cada persona es diferente, por lo que no hay una regla estricta y sobre cuántas veces a la semana se debe exfoliar, así que empieza con exfoliantes granulosos -los exfoliantes de azúcar y los ácidos de frutas son una opción más suave- y hazlo 2 o 3 veces por semana como máximo.

Depende de tu piel, así que presta atención a cómo responde tu piel para poder determinar con qué frecuencia es apropiado exfoliarla. Y recuerda: ¡Sé suave!

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Esperar para hidratar

Para optimizar la absorción y ayudar a sellar la humedad de la piel, es recomendable aplica la crema hidratante inmediatamente después de la limpieza, mientras la piel aún está húmeda -que no mojada-.

La piel húmeda es más receptiva, y favorece que los activos de los serums y las cremas penetren hasta las capas más profundas, ejerciendo un mayor efecto.

Gastar mucho dinero

Desembolsar una pequeña fortuna en un producto que va a desparecer en pocos minutos por el lavado puede que no sea una idea muy brillante.

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En su lugar, si tienes que invertir en un cosmético, esos son los que realmente se queden en tu piel y ofrezcan beneficios a largo plazo, como los serums y cremas.

Evitar los aceites

En el pasado se han evitado los limpiadores a base de aceite porque se consideraban causantes de la obstrucción de los poros. Pero la investigación ha demostrado que esto no es así.

Todos los tipos de piel pueden beneficiarse de una limpieza con aceite, incluso la piel grasa y propensa a las imperfecciones.

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Después de todo, el aceite disuelve la grasa, así que pueden limpiar los poros y eliminar la suciedad y las bacterias para ayudar a equilibrar la piel.

Busca limpiadores con base de aceite. Te recomiendo los aceites de almendras, de argán, de semilla de uva o aceite de girasol.

Simplemente masajea el aceite sobre la cara y elimina el residuo restante con un paño húmedo suave.

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Olvidarte de lavar la cara antes de acostarte

Lavarse la cara por la noche es una regla difícil y rápida cuando se trata de cuidar la piel, y se debe cumplir incluso si no se usa maquillaje. Durante el día, los aceites naturales y el sudor se acumulan en la piel.

Estamos expuestos al medio ambiente, lo que significa que la suciedad y la contaminación se acumulan en nuestra capa externa de piel. No eliminar toda esta suciedad al final del día puede causar irritación de la piel, inflamación y brotes de acné.

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